LOS “NACIONALES” DEL TLC ENTRE COLOMBIA E ISRAEL: ¿UNA OBLIGACIÓN UNILATERAL?

septiembre 25, 2018 COLVYAP 0 Comments

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Fuente: DefenceTalk

Por: Blanca María Beltrán*

Uno de los últimos actos de Juan Manuel Santos, durante su presidencia, ocurrió el 3 de agosto de 2018. A través de una carta dirigida al Ministro de Relaciones Exteriores de Palestina, el jefe de estado colombiano decidió reconocer a Palestina “como un Estado libre, independiente y soberano.” Este hecho tendría efectos no sólo en la política internacional del Estado colombiano, sino también ante la Corte Constitucional: paralelamente se estaba surtiendo el control de constitucionalidad del Tratado de Libre Comercio entre Colombia e Israel. A la fecha del reconocimiento de Palestina, el H. Magistrado Ponente José Fernando Reyes Cuartas no había radicado el sentido del fallo. Por lo tanto, el estudio de constitucionalidad del polémico tratado se volvió aún más complicado.

El TLC entre Colombia e Israel ya había despertado indignación entre los intervinientes por afirmar que Jerusalén, a secas, es parte de Israel, desconociendo la diferencia entre Jerusalén Oriental y Jerusalén Occidental. El artículo 1.5 del TLC, que contiene la definición de “territorio” también levantó ampollas en la comunidad palestina, pues afirma que el territorio de Israel incluye las zonas “donde se aplican sus normas arancelarias”. Debido a que Jerusalén Oriental, la Franja de Gaza y la Ribera Occidental son territorios palestinos con ocupación israelí en donde se aplican leyes israelíes incluyendo sus normas arancelarias[1], se cuestionó si el tratado estaría afectando derechos de un tercer Estado sin el consentimiento de éste. Pero en el momento de la firma del TLC, Colombia aún no reconocía oficialmente a Palestina como Estado.

Sin embargo, hay una disposición que parece haber pasado desapercibida. Se trata de la definición de “nacionales”, pactada en diferentes artículos del tratado, mencionada por primera vez en el artículo 1.5 del TLC, el cual establece:

Nacional significa: (a) con respecto a Colombia, colombianos de nacimiento o por adopción con respecto al Artículo 96 de la Constitución Política de Colombia; y, (b) con respecto a Israel, según lo previsto, de conformidad con su ley nacional” (SFT).

Esta definición de nacional es posteriormente la base para determinar quiénes son inversionistas cobijados por el tratado. Así, el artículo 10.1 del TLC reza:

Inversionista de una Parte significa
1. (a) Con respecto al Estado de Israel: una persona natural que es nacional o residente permanente del Estado de Israel y que no es también un nacional de la República de Colombia” (SFT)

Lo primero a resaltar es que Israel no ofreció alguna indicación sobre la “ley nacional” aplicable para determinar la nacionalidad de sus ciudadanos, a diferencia de la expresa remisión que hizo Colombia al artículo 96 de la Constitución Política.

¿Quiénes son entonces nacionales bajo la ley israelí?

La respuesta se encuentra en los orígenes mismos del Estado de Israel. En efecto, en la Declaración de Balfur de 1917 el Estado de Israel fue concebido para otorgarle un “national home” (Territorio/ Hogar nacional) a los judíos. Desde entonces, se empezó a dibujar la relevancia del judaísmo y la nacionalidad, con Israel siendo el hogar de los judíos.[2] Así que, para ser parte de la nación judía es imprescindible ser judío,[3] aunque la ciudadanía es una cuestión diferente. La “nación judía” se conforma por todos los judíos, tanto los ciudadanos de Israel como aquellos que estén radicados en otras partes del mundo. Pero no hay como tal nacionalidad exclusivamente israelí. En palabras de la Corte Suprema de Justicia de Israel:

There is no Israeli nation separate from the Jewish People. The Jewish People is composed not only of those residing in Israel but also of Diaspora Jewry.”[4] (Trad. Sugerida: No hay una nación israelí separada del pueblo Judío. El Pueblo Judío se compone no solo por aquellos que residen en Israel, sino también por la diáspora judía).

Cualquier judío es entonces nacional del Estado de Israel. Según el judaísmo, la condición de judío se adquiere cuando la madre lo sea, o cuando alguno de los progenitores se hubiere convertido al judaísmo. Para el Judaísmo Reformista, se es judío sólo cuando la madre lo sea, o cuando se decida convertirse al judaísmo.[5] Es decir, esta cuestión desborda las fronteras del Estado de Israel. Colombia está ad portas de ratificar un TLC en donde se cobijen todos los judíos del mundo, con un capítulo de inversión en el que todos los judíos del mundo se podrían considerar “inversionistas” cobijados por éste.

Esto supone una grave amenaza al artículo 226 de la Constitución Política, el cual obliga al Estado a llevar sus relaciones internacionales sobre bases de reciprocidad. La disposición del TLC permite que todos los judíos del mundo estén cobijados por el TLC, algo equivalente a obligarse unilateralmente con los 186 países del mundo, sin que éstos 186 países a su vez se obliguen con Colombia. Los Judíos de países con quienes no tenemos tratados como Rusia (con una población de 500.000 judíos) o Argentina (población de 330.000 judíos), accederán a beneficios del Tratado. Claramente, un nacional colombiano en Rusia o Argentina no obtendrá ninguna protección por parte de ese Estado derivada del Tratado. En otras palabras, no hay ninguna reciprocidad en esta definición. Esto pone en entredicho la constitucionalidad de la disposición.

En conclusión, el análisis previo de constitucionalidad del TLC enfrenta grandes dificultades. La ratificación de Palestina como Estado es un hecho que ciertamente deberá ponerse de presente durante el examen de las cláusulas del tratado, particularmente de su definición de “territorio”. Y la definición de nacionales, debe ser analizada con cautela, pues Colombia podría terminar obligándose frente a personas de países que no están obligados de manera recíproca. La Corte Constitucional podría ofrecer su interpretación al respecto, para delimitar el alcance de la disposición y disminuir el riesgo de que extranjeros no residentes permanentes de Israel terminen demandando a Colombia, particularmente ante tribunales arbitrales de inversión. Esto dejaría en manos de árbitros internacionales el poder de decidir si en efecto, Colombia otorgó su consentimiento para ser demandada por cualquier persona que profese el judaísmo sin importar el país en donde resida.


*Estudiante en proceso de grado de la facultad de derecho de la Universidad Externado de Colombia. Asociada en Álvarez Zárate & Asociados. Correo: blanca.beltran@est.uexternado.edu.co


[1] Equipo de la ONU en el Territorio Palestino Ocupado (OPT), en el informe sobre “el Estado de desarrollo en Palestina cuando la ocupación israelí cumple 50 años.”, Octubre 2006
[2] Ernst Frankenstein, “The Meaning of the Term ‘National Home for the Jewish People,’” at p. 36.
[3] Oscar Kraines, The Impossible Dilemma: Who Is a Jew in the State of Israel? (Bloch Publishing Company, 1976).
[4] Tamarin v. State of Israel, C.A. 630/70 (1972)
[5] Readings on Citizenship and Nationality in Israel/Palestine Structures of Identity, Difference and Democracy, Columbia University